Me di cuenta de que preguntarme constantemente que era lo que la gente pensaba de mí hacía que mi vida fuera más triste. Así qué empecé a hacer lo que me daba la gana sin importarme lo que me decían los demás. Salía a la calle con chanclas y calcetines, me iba sola al cine… Cuando estás por encima de eso empiezas a ser mucho más independiente y más feliz, empiezas a hacer lo que realmente siempre has deseado o te gusta.